domingo, febrero 04, 2007

UNA NOCHE EN LAS CUCARDAS (Segunda - parte final)

"También la moral es un asunto de tiempo" – Gabriel García Marques. Memoria de mis putas tristes. .
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Sasha "LA DIOSA DEL SEXO"
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Los minutos se acentuaban lentamente, las luces y el insano humor de los parroquianos convertían al lugar en un verdadero horno. Pero el reloj no se detenía y el show tenía que continuar, la noche en ese lugar no podía perderse, parecía renacer entre piernas delgadas y senos pequeños.
La cara de padre abnegado y esposo modelo, nadie se lo discutía, pedía salir antes de tiempo del trabajo para no perderse la cena con su familia. La alegría al ver que le había conseguido un autógrafo para el menor de sus hijos, fue enternecedora.
- Gracias señorita, usted no sabe como mi hijito admira a este artista, lo ve todos los sábados en la televisión- me dijo. Estas palabras turbaron mi cabeza, ese recuerdo se hizo añicos, verlo tendido sobre el escenario, desnudo y con una diminuta bailarina cabalgando su cuerpo, teniendo sexo ante la atenta mirada de cien personas, en mi idioma, me dejó PLOP.
A ella (la bailarina) la presentaron como "La Diosa del sexo", rubia artificial, contorneada figura, mirada picara, labios ligeramente carnosos, con una diminuta falda a cuadros y una blusa blanca recogida hasta el principio de sus senos. Caminaba coquetamente rumbo a la insignificante tarima cuando alguien le metió la mano, ella volteó, pegó tremendo grito y también tremenda cachetada al osado parroquiano. Una idea saltó ¡carajo, las putas también pueden ser descentes!
Después de quince minutos de baile frenético y movimientos sicalípticos, la rubia, se había desasido de sus ligeras prendas, su animal condición se mostró bajo las luces de neón, meneó el trasero a los hombres de la primera fila, hombres ansiosos, con las piernas abiertas, posición única para todos los hombres de aquella noche. La jovencita frotó sus bustos en la cara de un tipo maltrecho, se estiró sobre otro, exponiendo su sexo, pasando una y otra vez su dedo por la boca, se retorcía en el borde del escenario, literalmente clavo la mirada en uno y se abalanzó sin reparos, cogió la cabeza de aquel excitado hombre y se lo puso en medio de las piernas, sacudiendo su cuerpo. Las miradas y los silbidos celebraban el acto.
Ella siguió haciendo de las suyas, esta vez usaba sus manos, lamía sus pezones, pero lo que vino después, terminó de hervir su acto. Pidió un chupetín y con la rapidez de la practica se lo llevó a la boca, lo saco y lo metió una y otra vez, mientras admiraba a su público, bajó el dulce lentamente hacía su pelvis, abrió las piernas y sin pudor alguno se lo introdujo en su ser, cual acto de magia mostró al público lo único que se veía, un palito blanco. Repitió el acto entre palmas, se recostó nuevamente al borde del escenario, escogió a uno de los hombres de la primera fila, pidió que le saquen el dulce que segundos antes zambulló en su humanidad. Todos corearon: –Con la boca, con la boca-.
Un "valiente" moreno, se zambulló en ella y logró el pedido general. El ambiente se hizo insoportable, el bochorno único. "La Diosa del sexo" recuperó el dulce y se lo llevó nuevamente a los labios, se abrió paso entre los excitados parroquianos, pero uno sólo fue el elegido, le estiró la mano y lo llevó al escenario, lo derribó con el descontrol de sus movimientos, le quitó la camisa y continuo con los zapatos, la rubia se movía cual serpiente rondando a su presa, le arrancó los pantalones y el calzoncillo, lo siguiente fue consumar el acto animal de dos cuerpos colmando sus vicios, ella tenía el dominio de la escena, le puso el preservativo, intento darle placer con la boca, pero él no llegó al éxtasis.
- ¿Qué carajos hacemos aquí, donde está la obra teatral que íbamos a cubrir? – le escuché decir a mi jefa mientras volteaba la mirada, intentando con pudor, no apreciar la escena, pero fue imposible, el reflejo estaba en el pequeño salón, los espejos mostraban todo, por mas que no quisieras ver.
Volví a recordar la anécdota del autógrafo, durante esos minutos su rostro de padre modelo fue reemplazado por el rostro mas animal que tiene el hombre. Él estaba sobre ella, se movía, intentaba complacer a su inesperada pareja, no lo consiguió, pero sí la burla general por ser "mecha corta", por no aprovechar el momento que todos esos hombres esperaban. "La Diosa del sexo", abandonó el escenario ante el aplauso general y felicitaciones del caso. Mientras Robert – así se llamaba el personaje de la noche – se cubría con sus zapatos ante la risa masiva.
Los próximos actos no le hicieron sombra al realizado por Sasha, era la reina, nadie podía hacer lo que ella, nadie mejor usaba su apelativo, su nombre de batalla y vaya, ¡que batalla!. .
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NOTA PARA LOS INTERESADOS: *La obra "Baño de Mujeres", fue presentada dos horas después de mi arribo a Las Cucardas, después de la Diosa del sexo, de El Chino, después de todo lo después.

2 comentarios:

Mongo Aurelio dijo...

pasmada:
guachi guau!!!!...
...que cosa!!!!!

Myself dijo...

La realidad suele ser mas chocante que la imaginacion, no todo podia ser tan suave como una calatita bajando de un tubo, nada podia ser tan dulce como un chupete. La realidad es tan poco sutil como cuando alguien te dice en tu cara pelada "Mecha corta".